El
nocturno, miramos al firmamento. Pequeños puntos luminosos nos llegan , tanto,
que quisiéramos tocarlos, sentirlos. Sobre nuestra imaginación se enamora una existencia
que, en el ayer, en la memoria dispersada en el olvida lo toma santuario de sus
réplicas, de sus oraciones, de sus creencias. Pensamos, muchos o pocos, que estos
cuerpos que se mueven en el cosmos son reales, pero no, es solo su brillo , es
sino simplemente la energía de estos que llega a la tierra. Cuando observamos en un telescopio primero debemos
determinar su brillo que es la energía que pasa a través del telescopio en un
momento dado. Después, hay que medir su distancia. Cuando una estrella emite radiación electromagnética
, viaja a través del espacio a la velocidad de la luz y se expande
esféricamente. Independiente a ello podemos decir que lo que observamos es el
pasado, cuando su brillo llega al planeta tierra estamos viendo un ayer, un
tiempo remoto de la historia del universo. Hacemos un viaje a lo remoto con
esta cantidad de energía por unidad de tiempo y unidad de área perpendicular a
la línea de visión, que quiere decir lo que nuestros ojos vivos o aparato usado
que observemos .